Argentina en su peor momento en Matemática: Resultados PISA marcan un récord de bajo desempeño
🕒 Publicada el 12 de septiembre de 2026 a las 11:45 h
El país registró su peor resultado histórico en las pruebas PISA de Matemática, ubicándose en el puesto 72 de 91 naciones evaluadas, con casi 8 de cada 10 estudiantes sin alcanzar los niveles esperados.
Los resultados de las últimas pruebas PISA han encendido las alarmas en el ámbito educativo argentino. El país ha registrado su peor desempeño en Matemática de los últimos 20 años, ubicándose en el puesto 72 de un total de 91 naciones evaluadas. La situación se agrava al constatar que casi ocho de cada diez estudiantes no logran alcanzar los niveles de competencia esperados en esta materia fundamental.
La evaluación internacional, que mide las competencias de los estudiantes de 15 años, situó a Argentina en una posición preocupante. El 72º lugar de 91 países participantes refleja una tendencia a la baja que preocupa a especialistas y docentes por igual. Más allá de la posición, el dato más alarmante es que aproximadamente el 80% de los alumnos argentinos no alcanzan los niveles mínimos de desempeño en Matemática, un indicador clave para el desarrollo académico y profesional futuro.
Este resultado marca un hito negativo, siendo el peor registro de Argentina en las pruebas PISA durante las últimas dos décadas. Ante este panorama, en la ciudad de Rosario, los propios docentes han iniciado procesos de autoevaluación para comprender las causas profundas de estas dificultades y buscar estrategias de mejora en el aula.
La baja performance en Matemática tiene implicancias directas en la capacidad de los jóvenes para resolver problemas complejos, aplicar el razonamiento lógico y desenvolverse en un mundo cada vez más tecnificado. La educación en esta área es crucial no solo para el éxito académico posterior, sino también para la inserción laboral y la participación ciudadana informada.
No alcanzar los niveles de competencia esperados en Matemática implica que los estudiantes tienen dificultades para aplicar conceptos básicos, interpretar gráficos o resolver problemas que requieren más de un paso. Esto puede limitar su acceso a carreras universitarias y técnicas, así como su capacidad para comprender información cuantitativa en la vida cotidiana.
El desafío ahora reside en revertir esta tendencia. Las autoevaluaciones docentes, sumadas a políticas educativas focalizadas y un debate profundo sobre los métodos de enseñanza y los contenidos curriculares, serán fundamentales para asegurar que las futuras generaciones de argentinos puedan desarrollar plenamente sus habilidades matemáticas.








