El Paraná en ascenso: Se espera la llegada de la crecida a Santa Fe a fines de octubre
🕒 Publicada el 14 de octubre de 2026 a las 11:29 h
Las intensas lluvias en el sur de Brasil provocaron una marcada crecida en el río Paraná, que se proyecta llegará a la provincia de Santa Fe hacia fines de octubre, con estimaciones de alcanzar el nivel de alerta en Rosario.
La provincia de Santa Fe se prepara para la inminente llegada de la crecida del río Paraná, fenómeno que se intensifica a raíz de las copiosas precipitaciones registradas en el sur de Brasil. Se estima que las aguas alcanzarán la región a fines de octubre, generando atención particular en localidades ribereñas y en el Gran Rosario.
El aumento del caudal se origina por la elevación de los niveles en los ríos Iguazú y Paraná superior, consecuencia directa de las intensas lluvias que azotan el sur brasileño. Este fenómeno meteorológico ha puesto en alerta a los organismos de control hídrico de la cuenca.
Investigadores y técnicos siguen de cerca la evolución del río. El investigador Omar Muller y diversos organismos hídricos observan una tendencia creciente sostenida en el Paraná, que viene en franco ascenso desde hace semanas.
Las proyecciones indican que el río podría alcanzar el nivel de alerta en Rosario, establecido en 5 metros, hacia finales del mes de octubre. Esta marca es un indicador clave para la activación de protocolos de prevención en la zona metropolitana.
Este escenario se enmarca en la intensificación del fenómeno El Niño, que según proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial, alcanzaría su máxima fuerza durante el mes de diciembre. Julián Báez Benítez, director de la Oficina Regional para las Américas de dicha organización, confirmó la influencia de este fenómeno climático.
La situación actual guarda similitudes con la crecida experimentada en el año 2016, aunque los expertos señalan que la evolución final dependerá de las precipitaciones futuras en la cuenca.
La noticia genera especial interés en localidades como Villa Constitución, Empalme, San Nicolás, Arroyo Seco, Pavón, Fighiera y el Gran Rosario, áreas que históricamente monitorean de cerca el comportamiento del río Paraná ante posibles impactos en la vida cotidiana y la infraestructura.






