Gigantesco témpano de hielo se desprende en Groenlandia: Alerta científica por el retroceso glaciar
🕒 Publicada el 28 de agosto de 2026 a las 06:35 h
Un bloque de hielo comparable en tamaño a Manhattan se desprendió del glaciar Petermann en Groenlandia, marcando el mayor evento de este tipo en el Ártico desde 2020 y generando preocupación científica por el cambio climático.
Un evento de gran magnitud ha ocurrido en el Ártico: un gigantesco bloque de hielo, comparable en tamaño a la isla de Manhattan, se desprendió recientemente del glaciar Petermann en Groenlandia. Este suceso, registrado el pasado 4 de agosto, ha captado la atención de científicos y observadores del clima a nivel mundial.
La masa desprendida, que ahora navega como una isla de hielo a la deriva, abarca una superficie aproximada de 76 kilómetros cuadrados y presenta un espesor que alcanza hasta los 150 metros. El glaciar Petermann, uno de los más grandes de Groenlandia, es conocido por su vasto frente de hielo que se adentra en el mar.
Este desprendimiento se ha convertido en el mayor registrado en la región ártica desde el año 2020, lo que subraya la dinámica acelerada que están experimentando los glaciares en zonas polares. Los eventos de esta escala son indicadores clave del estado de salud de las capas de hielo del planeta.
Científicos especializados en glaciología y cambio climático han señalado la importancia de este tipo de desprendimientos para el estudio del retroceso glaciar. La pérdida de masa helada contribuye directamente a la elevación del nivel del mar, un fenómeno con potenciales consecuencias significativas para las zonas costeras a nivel global.
Las advertencias no cesan, ya que los expertos monitorean de cerca la situación y alertan sobre la posibilidad de que otros dos bloques de hielo, aún de mayor tamaño que el recién desprendido, puedan separarse del mismo glaciar en un futuro cercano. Esta perspectiva intensifica la preocupación por la estabilidad de la región.
El Servicio Canadiense de Hielo se encuentra monitoreando activamente la trayectoria del témpano gigante y su evolución en las aguas del Ártico. El seguimiento detallado es fundamental para comprender los patrones de movimiento de estas masas de hielo y prever posibles impactos.








