Venta de nafta en mínimos de dos años: el impacto del drástico aumento de impuestos a los combustibles
🕒 Publicada el 7 de septiembre de 2026 a las 11:26 h
El despacho de nafta registra la caída más pronunciada en 24 meses, mientras la carga tributaria sobre los combustibles se disparó un 1.387%, triplicando su valor real desde el año pasado.
La comercialización de nafta en el país ha alcanzado su punto más bajo en los últimos dos años, una tendencia preocupante que se agudiza ante el significativo incremento en los impuestos que gravan los combustibles. Este escenario impacta directamente en el bolsillo de los consumidores y en la dinámica económica de la región.
El despacho de combustibles acumula una racha negativa de seis meses consecutivos. Esta prolongada baja en las ventas refleja una menor demanda, posiblemente ligada a la contracción del consumo general y al encarecimiento del producto.
El factor determinante en esta caída es el drástico aumento de la carga tributaria. Los impuestos aplicados a la nafta han experimentado un incremento del 1.387%, una cifra que refleja la magnitud del ajuste fiscal sobre este sector.
En términos reales, la presión impositiva sobre la nafta se ha triplicado desde principios de 2023. Este aumento sostenido erosiona el poder adquisitivo y encarece la logística y el transporte, pilares fundamentales de la actividad económica local.
Para los automovilistas de Villa Constitución, Empalme, San Nicolás y toda la región, esto se traduce en un costo mayor por cada litro de combustible. La nafta, un insumo esencial para el transporte privado y comercial, se vuelve cada vez menos accesible.
El sector del transporte, que depende fuertemente de los combustibles, enfrenta mayores costos operativos. Esto puede derivar en un traslado de precios a bienes y servicios, alimentando presiones inflacionarias en la economía regional.
La situación pone de manifiesto la compleja coyuntura económica actual, donde las medidas fiscales tienen un impacto directo y palpable en la vida cotidiana de los ciudadanos y en la competitividad de las empresas de la zona.
Analistas del sector advierten que esta tendencia de caída en las ventas, combinada con una alta carga impositiva, podría desincentivar aún más el consumo y la inversión, generando un círculo vicioso de menor actividad económica.








